• Sonia A. Muñoz-Fernandez

HABLANDO DE SEXO CON NUESTROS HIJOS - I


"CUALQUIER MOMENTO ESPECIAL Y COTIDIANO, ES EL ADECUADO"

Hablar de sexo con nuestros hijos es una tarea especial e importante encomendada a los padres de familia principalmente y, de cuyo resultado depende en gran parte la propia aceptación, el desarrollo adecuado de la identidad sexual y el rol que va a desempeñar ese hijo(a) en el futuro.

He dividido este artículo en tres partes, que aparecerán semanalmente, en vista de su extensión. Es muy importante, que este tema pueda ser enriquecido con sus observaciones, aportes y experiencias particulares, que nos harán aprender y crecer a todos. Doy gracias anticipadas por su valiosa participación.

En esta primera entrega hablaremos acerca de la importancia de los padres en que sean los primeros educadores de sus hijos, los derechos y deberes de los padres y el reconocimiento de las dos corrientes antropológicas en el camino de la educación del amor y de la afectividad (la sexualidad) de los hijos.

“Con motivo de un nuevo embarazo de la madre de Jaimito, la tía trataba de engañar una vez más al pequeño.

- Mira Jaimito. Tus padres te van a traer un hermanito de París.

- Y seguía la tía sus candorosas explicaciones, al tiempo que le animaba para que cuidara al nuevo hermanito cuando llegara.

- Terminada la larga y prolija explicación, Jaimito preguntó con menos candor que el de su tía:

- ¿Se puede saber cuándo vamos a tener un parto normal en esta casa?”

Tomado de Folletos mc educación, Nº 254, La formación de la sexualidad de los hijos, FEBRERO 1984.

La delicada misión de educar a nuestros hijos en la sexualidad es una tarea tan especial que solo le compete a los padres de familia, son ellos los primeros y principales educadores y formadores de sus hijos en todas las áreas. Aquí vale recordar que los profesores y el resto de miembros de la familia, son unos grandes colaboradores y apoyo en esta importante labor, pero nunca podrán sustituirnos; pues solo los padres conocemos a los hijos y a cada hijo en particular.



1. Por eso esta educación de la sexualidad de los hijos, se constituye en un derecho-deber paterno que es esencial, porque está relacionado con la transmisión de la vida; es original y primario, respecto a la educación que los demás puedan impartir sobre nuestros hijos y es insustituible e inalienable, porque los hijos no son una propiedad que le podamos traspasar a otros y nadie puede reemplazarnos en la tarea de educar y formar.


1. a Derechos de los Padres:

- Educar a sus hijos acorde a sus convicciones morales y religiosas.

- Recibir ayuda y asistencia de la sociedad; pero siempre bajo su direccionamiento.

- Criar a los hijos bajo sus tradiciones familiares y exigir respeto por ellas.

- Escoger el centro educativo, que coopere con la labor educativa de los padres.


1. b Deberes de los Padres:

- Asumir la actividad educativa en forma preventiva y crítica.

- Modelar el carácter de los hijos y dar educación sexual en positivo y en forma esperanzada (formación de la castidad)

- Enseñar el correcto significado de la sexualidad, como don de sí misma en el amor y en el Amor.

- Control adecuado y en positivo de los medios de comunicación.

- Buscar ayuda bien orientada cuándo se requiera.

- Y principalmente recuperar la autoconfianza en las capacidades educativas paterno- maternas.


2. Reconocer las dos corrientes antropológicas que pueden guiarnos (o desorientarnos ¡alguna de ellas!) y escoger cuál es el camino educativo en el que queremos formar a nuestros hijos, a saber:



2. a Educación Hedonista

"EFÍMERA COMO UN DIENTE DE LEÓN"


Basada en una antropología de tipo naturalista - “todo lo que se nos ocurra en cuanto a sexualidad es un llamado de la naturaleza y no se debe contrariar”- , que pretende ser neutral y que evita cualquier interpretación social o moral de los hechos, amoral.

Donde se confunde el bien con el placer o con el solo bienestar y satisfacción personal. Se afirma que los instintos no deben ser frenados o modelados por la educación (permisivista y hedonista) y se confunde lo normal y verdadero, con lo que es más frecuente (consenso) o lo que está de moda (relativista).

Trata de prevenir los peligros para la salud física y mental inherentes al uso indiscriminado de la sexualidad que se promociona, sobrevalorando la eficacia real de la información sexual temprana, promoviendo el uso de preservativos y anticonceptivos sin hacer claridad acerca de los efectos letales a corto, mediano y largo plazo, sobrevalorando el uso de las cautelas higiénicas, promoviendo la promiscuidad y el aborto, etc.


2. b Educación Integral de la Sexualidad

Basada en una antropología personalista, centrada en la persona humana y en su dignidad -verdad y valor de la persona humana-.

Donde se nos recuerda que el ser humano es una unidad corpóreo-espiritual, con sus tres dimensiones para la acción y relación, biológica (fisiológica), psicológica (afectos, pasiones, emociones, sentimientos) y espiritual (inteligencia y voluntad libre).

Además, nos deja claro esta antropología, que lo que se haga con el cuerpo afecta a todo el ser humano, pues no tenemos cuerpo, sino que somos seres corpóreos y nos invita a vivir una sexualidad sana y plena, basada en el amor donación, que facilita trascender a Dios y a los demás, y nos permite tomar decisiones en forma libre y responsable, sin interferencias ni manipulaciones externas.



3. La Familia es el lugar donde se aprende acerca de la sexualidad

“Es el lugar normal y originario para la formación de los hijos y es la escuela más rica en humanidad”, donde se aprende el valor esencial del hogar como comunidad de amor y vida, es la escuela natural de valores y virtudes relacionados con el pudor, la intimidad, la prudencia, la castidad, el carácter, la modestia, la templanza, la fortaleza, el autodominio, la fe. Es el lugar donde vivimos en forma cotidiana y donde se aprende acerca de la sexualidad, a partir del valioso y buen ejemplo de los padres y adultos responsables de los niños y adolescentes. Es el lugar donde se aprende a respetar el propio ser corpóreo espiritual y al otro, como si fuera yo mismo. En definitiva es el lugar donde se aprende a amar.

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