• Sonia A. Muñoz-Fernandez

LAS ETAPAS DEL AMOR

Actualizado: 9 de dic de 2019

Amor, amor, amor… El amor es maravilloso y los seres humanos poseemos la capacidad de amar, de darnos por el otro, y de recibir el amor de los otros. En este artículo vamos a hablar solo de una dimensión del amor, y es el que existe entre un hombre y una mujer, que se conocen, se atraen, se enamoran y llegan a amarse hasta el punto de tomar la decisión comprometida de casarse y vivir juntos durante el resto de sus vidas. Pero… ¿Sabemos escoger la persona que más nos conviene? ¿Sabemos elegir y amar?

Como personas somos una unidad de corpóreo-espiritual y con esta unidad que conforma nuestro ser, nos damos a los demás y los amamos, expresándonos por medio de tres niveles de acción: biológico – fisiológico (impulsividad y sexualidad), psicológico (pasiones, afectos, emociones, sentimientos) y espiritual (inteligencia y voluntad libre).

El amor humano que une a un varón con una mujer, pasa por los siguientes niveles:



- Etapa de la Atracción:

El gusto del varón por la mujer y de la mujer por el varón es una inclinación natural. Desde la adolescencia hemos seleccionado el tipo de persona que nos llama la atención por poseer unas características especiales (color de cabello, estatura, color de la piel, etc.); por eso, la primera atracción hacia una persona del sexo contrario es generalmente de tipo físico. La emoción de la atracción nos produce placer. Es importante recordar que esta atracción es una experiencia “epidérmica”, “a flor de piel”, pues se trata de un amor que es complaciente, espontáneo, “a primera vista”, guiado por las emociones, no se funda en la verdad. Se trata de un amor equiparable a los bienes deleitables.


- Etapa del enamoramiento:

A partir de allí viene el conocimiento de la persona: conversar, bailar, salir, etc. Y si hay compatibilidades en los gustos, en las aficiones y en la conversación en general, posiblemente con los días se pasa a una etapa bellísima que es el enamoramiento. Como dicen “me enamoro y miento”, porque solo estamos interesados en que el otro ser vea lo mejor de nosotros mismos. Otros autores llaman a esta etapa del “trastorno mental transitorio”, “de la locura transitoria”, “la etapa del trastorno de atención”, etc. porque es el momento en que no nos interesa nada más que el ser que es objeto de nuestro amor y tenemos una alegría de vivir contagiosa e indescriptible. Aquí el predominio de nuestras manifestaciones es psicológico. La emoción del enamoramiento nos produce encanto. Se trata de un concupiscente, de una atracción sensual o sexual revestida de sentimentalismo, que responde al “te quiero porque eres un bien para mí”. Se trata de un amor equiparable a los bienes útiles.


- Etapa del amor comprometido:

A partir de esta etapa viene el inicio de un amor comprometido que es el noviazgo, donde se hace público que la pareja está enamorada y comparte gran parte de su tiempo, además de las presentaciones de rigor frente a las familias y los comentarios de los amigos acerca de “nuestro gusto personal”.

Con los días la unión del noviazgo va acrecentando el conocimiento del uno por el otro, se encuentran cada vez más afinidades, el amor va involucrando el nivel de la espiritualidad hasta convertirse en un amor maduro que reconoce que cada uno tiene cualidades y defectos; pero se vislumbra un sí respecto a las preguntas ¿me gustaría compartir el resto de la vida con esta persona? Y un quisiera que esta persona fuera el padre o madre de mis hijos. Solo falta la propuesta de matrimonio y la aceptación gustosa del otro. La emoción del amor nos produce felicidad. Se trata de un amor benevolente, se considera al otro como un bien en sí mismo, se quiere la mayor felicidad para el otro. Se trata de un amor equiparable a los bienes honestos.


Pero, si este desenlace es tan bello e ideal, entonces ¿Por qué se separan tanto las parejas? La respuesta podría ser porque no tenemos un noviazgo adecuado o porque no sabemos escoger bien a nuestra pareja. Lo acertado sería romper un noviazgo que no nos conviene y no romper el matrimonio que es una entrega total y permanente.


Noviazgo:

Es un proceso de mutuo conocimiento. Es una “relación que se establece en una etapa de la vida entre un hombre y una mujer, que buscan quererse, fundamentalmente a través del conocimiento espiritual, para determinar, dadas sus aptitudes, si vale la pena contraer matrimonio” (Suarez A., Muñoz M., Reflexiones Prematrimoniales)

Características del Noviazgo:

El noviazgo se fundamenta en una amistad solida y puede ser de tipo constructivo o destructivo.


El noviazgo constructivo o verdadero noviazgo siempre nos llena de paz interior, se caracteriza por unas reglas claras acerca de que esperamos de la otra persona y hasta donde pensamos llegar en cuanto a la relación, en términos de respeto, caricias, temas de conversación, lugares a frecuentar, etc. En general en este tipo de noviazgos se observa un gran progreso en las personas y se manifiestan cambios positivos significativos. Estos noviazgos constructivos son dignos y dignifican a las personas.


El noviazgo también puede ser destructivo cuando no se fundamenta en el conocimiento del otro, sino en su idealización. Puede llevar a cambios negativos en la persona y a premuras de tipo sexual que van a entorpecer la adecuada comunicación y conocimiento del otro, con las consiguientes decepciones y hasta confusiones a nivel sexual. Este tipo de noviazgos si llegan al matrimonio generalmente terminan en rupturas dolorosas.

NOVIAZGO CONSTRUCTIVO


Juego sin compromisos, triste, amenazante o violento


Solo es importante la atracción física, sensual o sexual

Hay egoísmo

Hay posesión, celos, control, críticas no constructivas a la persona y a los de su entorno, amenazas


Solo se vive el aquí y el ahora

Se vive el placer, que es finito, cambia y hastía



NOVIAZGO DESTRUCTIVO

Compromiso alegre

Es importante la otra persona totalmente


Hay apertura

Se vive la libertad


Existen planes a futuro

Lleva a la verdadera felicidad




La decisión acerca del noviazgo:


- Se puede optar por continuar el noviazgo y contraer matrimonio a futuro, asumiendo un compromiso de por vida para ser una pareja de esposos y asumir la posterior paternidad-maternidad.

- Optar por una ruptura del noviazgo, que será muy necesaria, si encontramos que no hay compatibilidad. Decisión que conlleva un duelo porque ya se ha invertido tiempo y experiencias de conocimiento junto al otro.


Conclusiones:


- Para tomar la decisión de iniciar un noviazgo será importante tener en cuenta que cualidades busco en mi pareja, no solo en el presente, sino a futuro; porque nunca sabemos con anticipación, cuál será el elegido(a) para casarnos.

- Cada similitud con el otro es ganancia. Especialmente si se trata de la inteligencia, los valores, la intimidad, las creencias y la fe, los intereses y la expectativa acerca del rol que cada uno quiere desempeñar a futuro a nivel personal, como pareja, familiar, profesional, económico y acerca de la procreación y educación de los hijos.

- Son áreas de conflicto y pueden traer problemas insolucionables: los hábitos personales, el uso del dinero, los intereses particulares, la religión y la espiritualidad, la familia del otro, el manejo del tiempo libre, las aficiones y las adicciones.

- Recordemos que “nadie cambia a nadie” ni de soltero, ni mucho menos de casado. Cada persona cambia cuando se decide hacerlo y tiene una motivación adecuada.

Es indispensable “una educación sexual que no se limite al fenómeno del sexo, sino una profunda educación del amor: el otro es más importante que yo”. Juan Pablo II

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