• Sonia A. Muñoz-Fernandez

MI HIJA ESTÁ CRECIENDO ¿CÓMO LA ACOMPAÑO?

Actualizado: 9 de dic de 2019



Uno de los grandes interrogantes para los padres en general y especialmente para las

madres es el abordaje del tema “ya casi le llega la primera menstruación a mi hija”, y es cuando surgen los interrogantes en torno al tema de la preadolescencia: ¿Cómo le contesto las preguntas a la niña? ¿Hasta donde me extiendo en las explicaciones?¿Le toco el tema, aun si ella no me ha hecho ninguna pregunta? ¿Y si yo no domino mucho el tema, qué hago?


Iniciemos aclarando que significan los términos:

- Preadolescencia o Adolescencia Temprana: Es el período comprendido entre los 8 a 12 años de edad, aproximadamente. Y se inicia con los cambios físicos de la pubertad.

- Adolescencia: propiamente dicha es el período vivido entre los 13 y los 18-20 años. Se acompaña de los cambios propios de la pubertad; pero también de importantes cambios a nivel sexual, psicológico y social, que van a determinar la mujer adulta en la que se convierte la niña.

- Pubertad: es el período de la maduración sexual en que se empiezan a presentar los cambios físicos en el desarrollo de la niña hasta alcanzar los rasgos propios de la adultez. Estos cambios duran aproximadamente entre 2 y 5 años en las niñas.

El inicio de la pubertad dependerá de factores como:

• La genética: la edad de inicio de la pubertad corresponderá al promedio de inicio en su madre y en sus familiares femeninas en los primeros grados de consanguinidad.

• La zona geográfica: más temprano en los países cálidos y más tardío en los climas fríos.

• Grado de nutrición: más tardía a mayor grado de desnutrición.

• Sexo: más temprano en las niñas que en los varones.


Características de la Pubertad

•Desarrollo de las mamas - primer signo

• Aumento de la estatura

• Ensanchamiento de las caderas

• Secreciones vaginales claras o de color blanco

• Crecimiento del vello en el pubis y axilas

• Aumento del peso

• Sudoración


La Menarca:

Es la primera menstruación o sangrado menstrual que presenta la niña. Puede tratarse de un sangrado profuso o de manchas de poca a mediana cantidad, con coloración rojiza o chocolate.



• Ideas preconcebidas: recordemos que podemos entorpecer el paso de niña a mujer con ideas o conceptos que han venido rondándonos de generación en generación y que son negativos… ¡Las mujeres sufrimos desde chiquitas! ¡Tan afortunados los hombres que no tienen menstruación! Y un largo etcétera.

• Hablar con la verdad siempre: dialogar con la hija acerca de los cambios hormonales y mostrar la menstruación como lo que es, un proceso biológico que abre a la mujer la posibilidad a una futura y responsable maternidad.

• Pedagogía con mucha alegría y esperanza: no tengamos miedo a hablar acerca del tema con nuestras hijas. Mostremos esta nueva etapa como un período bello de reafirmación de ser mujer, de aprendizaje de la feminidad por el ejemplo materno.

• Manifestaciones de cariño: ¡Siempre! Pero con mayor énfasis en esta etapa de cambios a todo nivel y muy especialmente de altibajos emocionales.

• Anécdotas: en un ambiente de camaradería podemos contarle a nuestras hijas como vivimos nosotras la experiencia. Si se hablaba del tema en nuestra época y cómo se abordaba por parte de las mujeres de nuestra familia.

• Estar preparadas… con un kit para imprevistos: ropa interior, un pantalón corto o lycra, toallas sanitarias y una buena dosis de tranquilidad y dulce espera, que deben cargar en su morral o en el casillero del colegio.

• ¿Es hora de usar el primer brassier o top? Pregúntele a la niña si ya desea usarlo o sugiérele que ya debe usarlo si así lo considera como madre.

• Por norma general nunca recomiendo el uso de tampones en las niñas, por respeto a ellas mismas y para prevenir infecciones del tracto genital.

• Es la hora de una consulta a Pediatría: para que le pueda informar a las madres si el desarrollo de su hija está acorde con la edad. En ocasiones será necesario tomar algunos exámenes complementarios, como por ejemplo un carpograma para comparar si la edad ósea corresponde a la edad cronológica de la niña.

• Hacer una celebración ¿y por qué no? Que este día sea gratamente inolvidable con un detalle familiar: unas flores, una tarjeta, una comida especial…


El desarrollo psicosexual y de la Personalidad:


Es el momento adecuado para tener esas conversaciones madre-hija que nos acercan y llenan de confianza y seguridad a la niña.

- Es importante que entiendan claramente en este período que la mujer es una persona humana igual al varón en dignidad personal; única e irrepetible.

- Que la persona humana es una unidad conformada por cuerpo y espíritu (inteligencia y voluntad libre).

- Que siendo una unidad, tenemos tres niveles de acción y manifestación, a saber, biológico, psicológico y espiritual.

- Y que la preadolescencia corresponde a la etapa de la isofilia, o laboriosidad o de operaciones concretas; es decir al período donde las niñas aún no se sienten “atraídas” por los niños, sino que se sienten más cómodas con sus pares del mismo sexo, identificándose plenamente con ellas y donde se dan respuestas a la pregunta ¿cómo me debo comportar como la mujer que soy?

- Para todos estos propósitos es fundamental la educación de las virtudes en el período sensitivo acorde a esta edad. Recordemos que debemos tratar a nuestras hijas no tanto como son, sino como queremos que sean.

- Educación en Virtudes: El objetivo primordial es hacer de ellas jóvenes alegres, seguras de sí mismas y orgullosas de ser mujeres. Para ello debemos educar principalmente en la sinceridad, la perseverancia, la responsabilidad, la libertad, la fortaleza, la sobriedad y la generosidad.


Conclusiones:

- Nuestra hija sigue siendo “el tesoro de la casa”; pero afrontémoslo, ¡está creciendo y se está haciendo mujer!

- Los cambios propios de la adolescencia son una gran oportunidad para acercarnos a las hijas y mejorar la comunicación con ellas.

- Recordemos que los adolescentes no son antagónicos, sino protagónicos.

- Involucremos al padre y a los hermanos en el conocimiento de estos cambios, para que la niña se sienta comprendida, amada y aceptada.

- La madre es la principal protagonista en la educación de las hijas y el padre con los hijos varones. No lo olvidemos, aunque esto no quiere decir que el cónyuge esté excluido, pues el papá es el modelo de hombre que ella admirará o tomará como ejemplo en sus relaciones futuras.

- La meta está en ayudarles a conocerse, valorarse y aceptarse.

- Y no nos digamos mentiras, pero ¡ser mujer es lo mejor que nos puede haber pasado!!!


ENSEÑARAS

Enseñarás a volar...pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar...pero no soñarán tus sueños.

Enseñarás a vivir...pero no vivirán tu vida.

Enseñarás a cantar...pero no cantarán tu canción.

Enseñarás a pensar...pero no pensarán como tú.

Pero sabrás que cada vez que ellas vuelen, sueñen, vivan, canten y piensen...

¡Estará en ellas la semilla del camino enseñado y aprendido!

Madre Teresa de Calcuta


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